Aitor Tornavaca acumula 2.000 minutos de juego en el Liga y el próximo domingo se convertirá en el jugador más utilizado por Marcelino en el Recreativo. El jugador vitoriano, que hace escasas fechas jugó su partido 50 con la camiseta del Decano, cumple 10 años de profesional y en diciembre llegó a los 200 encuentros en Segunda. La temporada es redonda para él.
Su notable participación en el campeonato coincide con su mejor experiencia en la clasificación de la categoría de plata. Nunca antes compitió a tanta altura y, mucho menos, estuvo 15 jornadas consecutivas en puestos de ascenso. “Ya tenía ganas de estar en un equipo con tantas aspiraciones después de muchos años acostumbrado a sufrir por no descender”, confesó el interior zurdo. “En equipos como el Éibar -continuó- luchaba por llegar a los 50 puntos y aquí en
Huelva se trata de ganar y ganar todas las semanas. La presión por ganar estando arriba es muchísimo mejor que la presión por ganar de los equipos de abajo”.
Aitor también ha militado en el Sporting, el Leganés, el Jaén y el Levante, con el que consiguió, al menos, ascender a Segunda. “Con el Sporting estuvimos a punto de dar la campanada en 2000. Este año estamos bien colocados, y no todos los favoritos pueden decir lo mismo”, precisó el jugador del Recre.
Ya en
Huelva, el pasado año participó de un quinto puesto que hasta ahora es su cota más alta. Aitor, quien está a punto de renovar contrato con el club onubense por dos campañas más, encarna como nadie al actual Recreativo por su entrega y calidad. “Estoy jugando muchísimos minutos, y todos los partidos. Individualmente no puedo pedir más por el nivel al que estoy rindiendo, aunque me gustaría conseguir algún gol más en lo que queda de temporada -lleva dos- y dar más asistencias. En general, estoy muy satisfecho”.
Las funciones del centrocampista vasco se dividen entre la posición de ataque y la de lateral, puesto en el que es habitual que Aitor acabe los partidos en defensa cuando se trata de intensificar el juego ofensivo de los albiazules. Sobre esta costumbre de Marcelino, indica que “sobre todo cuando hay que arriesgar, bajo mi posición. Estoy encantado con esta situación de poder jugar en estas dos posiciones, ya que si no fuera capaz, sería sustituido más veces”.