Félix Bernardino Camacho Malo ha hablado de su libro Buenos Días, Buenas Noches,
Huelva para decir que "estoy encantado porque mis amigos y mis seguidores son los que me han animado" a dar este paso para reunir "en un libro esas fotografías tan bonitas". Aunque reconoce que "no soy profesional, sí soy amante de mi tierra de adopción".
Esta publicación nace "del cariño y de la complicidad de este grupo de seguidores que me apoyan día a día en Facebook desde hace 18 años y, por supuesto, gracias a la Diputación de
Huelva, aunque son mis seguidores los que me han animado a dar ese paso y reunir en esas páginas mis instantáneas más queridas, más bonitas y las que más me han gustado".
Cuenta que "desde que terminé mi etapa laboral, decidí abrir esta pasión que tengo, que es la de observar el mundo desde mi mirada, desde mis ojos. Entonces, la fotografía se ha convertido en mi compañera inseparable, como mi móvil, que me acompaña y voy mirando los rincones de
Huelva". Presume de sus raíces, de Constantina, pero "yo quiero a
Huelva como si fuera mi casa, como si fuera de aquí, me considero hijo adoptivo, soy un choquero de Constantina", declara entre risas.
Piensa que "este libro puede ser una guía turística perfecta para todos aquellos foráneos que vengan porque, además de ser fotográfico, hay pequeños textos", que explican el encanto que tiene la capital onubense, además de mostrar algunos rincones de El Portil, donde Félix, junto a su familia, disfruta de sus vacaciones y desconecta en su "zona de descanso".
Su familia ha mostrado apoyo unánime a Félix tras comunicarles que se sumergía en esta aventura. La gente de la calle "me ha animado", y se muestra agradecido por ello porque ya su proyecto va a ver la luz y
Huelva podrá disfrutar de él.
En Buenos días, Buenas Noches,
Huelva hay "una parte especial para El Portil, para el Recre, para la Semana Santa, para la Cinta...", diferentes rincones y tradiciones de la ciudad que ahora recoge en este libro al que tanto cariño ha puesto.